Existe una distancia grande entre terminar la universidad y sentirse, de hecho, ingeniero de software. En ese espacio, muchas personas talentosas se pierden, no por falta de capacidad, sino por no tener a alguien que les muestre el camino ni proyectos reales para poner en práctica lo aprendido. Desde 2021, el programa de mentoría de DW Corp existe para acortar esa distancia. Y las mejores pruebas de que funciona tienen nombre.
Por qué la mentoría
La mentoría no es una clase. Es el acompañamiento cercano de alguien que ya recorrió el camino y se sienta junto a quien está comenzando. En DW Corp, esto se convirtió en uno de los pilares de la formación de talento: un mentor experimentado acompaña a sus mentorados, define desafíos reales y exige crecimiento con afecto y el nivel adecuado de exigencia. El resultado no es solo técnico. También incluye confianza, madurez y capacidad para trabajar en equipo.
Las historias de Danrley
Bajo la mentoría de Danrley Pereira, cuatro nombres ilustran bien lo que esto significa en la práctica. Guilherme Amaral, Polyana Cunha y Gabriel Faria fueron contratados como ingenieros de software de nivel intermedio, saltándose la etapa de júnior, algo poco común en el mercado y que solo ocurre cuando la base técnica y la madurez profesional están realmente preparadas. Suyanne Miranda ingresó como ingeniera júnior, dando el primer paso firme en una carrera que comenzó con un buen acompañamiento.
No son historias de suerte. Son personas que tuvieron, al mismo tiempo, orientación constante y la oportunidad de practicar en proyectos que importaban.
La historia de Aulus
La mentoría de Aulus Diniz, una referencia en calidad de software, cuenta otro capítulo de esta misma historia. Joseph Felipe ingresó en un programa intensivo y se convirtió en QA Analyst en un plazo de dieciocho meses; poco más de un año después, ya asumía el puesto de Technical Lead. Woody Allen recorrió un camino igualmente rápido y se convirtió en QA Analyst en menos de un año.
Lo que tienen en común estos saltos no es un don excepcional, sino un método: objetivos claros, feedback frecuente y un mentor comprometido con ayudar a la otra persona a crecer.
El ingrediente secreto: proyectos reales
La mentoría por sí sola no basta. Lo que transforma a un estudiante en ingeniero es aplicar lo aprendido en proyectos reales, con plazos, clientes y consecuencias. Escribir código que otra persona mantendrá, debatir la arquitectura con el equipo, tomar decisiones y convivir con ellas. En DW Corp, la mentoría y la práctica avanzan juntas: la persona mentorada aprende la teoría y, al día siguiente, la pone en práctica allí donde el error enseña y el acierto construye reputación.
Es esta combinación —orientación cercana más un desafío verdadero— la que tiende el puente entre el aula y el mercado.
La invitación
Cada una de estas personas comenzó con inseguridad, como casi todo el mundo. Lo que cambió el rumbo fue tener al lado a alguien dispuesto a enseñar y, por delante, un proyecto real que afrontar. Si estás en ese punto del camino —con ganas de crecer, pero sin saber por dónde empezar—, debes saber que este camino existe, ya ha sido recorrido y sigue abierto.




